El arte de convivir


La convivencia es factor fundamental en nuestro día a día que está pasando a un segundo plano rebasado por la avaricia y el egoísmo, sin pensar que todos, con nuestras ideas diversas, estamos obligados a entendernos en un entorno de “libertad“.

En la pasada final de la Copa del Rey hemos vivido cómo se ha creado una gran polémica, sobre todo desde los medios de comunicación, de si el himno español iba o no iba a sonar por los altavoces del estadio valenciano, si los pitos iban a ser muchos o pocos, si había banderas españolas o sólo de cada comunidad o país. Una polémica que separa más que une, conducida hacia un objetivo claro: “dividir aún más entre los que piensan diferente“. También estoy en contra de toda “censura” ya que estamos en una sociedad plural donde no debemos, por el bien del país, ocultar sus realidades. Pero tengo claro que no ofende el que quiere sino el que puede, ponerse a la altura de quien pita al Rey o del que quema la bandera de España o del que quema una bandera nacionalista, no hace más que aumentar las diferencias echando más leña al fuego, un fuego que es posible que no sepan luego controlar. Debemos ser más responsables y comedidos, y los cívicos no debemos estar a la altura de los energúmenos, porque somos muchos los que respetamos, con la finalidad de convivir en paz, aunque eso no genere noticia y chismorreo, callando con hechos a los que piensan que con la coacción y la violencia pueden conseguir los objetivos que se marquen, por lo que tenemos que alzar la voz siendo implacables con los violentos y con los que no entienden el “arte de convivir en paz“.

Quien quiera una España singular o un país vasco o catalán independientes, tiene que debatirlo y defenderlo en las instituciones publicas, sin faltar al respeto a ninguna de las partes, ya que estamos en una sociedad democrática, pero muy “susceptible“. Un símil sería cuando estamos al volante de nuestro coche, parece que todo lo que pasa a nuestro alrededor nos molesta y nos incita a ser violentos, cuando alguien nos pita o no nos deja pasar primero, parece que nos han ofendido en lo más hondo de nuestro corazón, con lo que nos volvemos y soltamos lo primero que nos viene al cabeza, que suele ser una palabra malsonante. Considero que debemos ampliar nuestro campo de visión y no mirarnos sólo el ombligo, como bien puso de manifiesto el poeta y escritor Antonio Machado, quien fue invitado a una recepción y se presentó con unos zapatos estropeados y desgastados, y cuando uno de los asistentes se dio cuenta, no pudo resistirse y se lo hizo notar, él espetó: “Hay dos tipos de hombres, los que miran a los ojos y los que miran a los pies“. Creo que esta frase resume el estado actual de una sociedad que busca la felicidad individual.

No podemos dejarnos guiar por los límites físicos de nuestro país o del resto de países, porque todos pertenecemos a un mundo en el que hace miles y miles de años no existían estas barreras y hemos sido nosotros quienes les hemos creado para, posteriormente y desgraciadamente, pelearnos por defender cada uno el trozo de tierra que nos creíamos que era nuestro por el mero hecho de haber nacido ahí. No es más español quien más grita el himno, o quien tiene una bandera en la habitación o en el coche, porque creo que el que más o el que menos nos sentimos orgullosos de haber nacido en España, pero no creáis que es porque somos más guapos y guapas que el resto o por el sentimiento a una bandera, no, lo que nos hace estar orgullos de ser españoles es el bienestar que hemos alcanzado en nuestro país con el sudor y lágrimas de mucha gente, sobre todo cuando lo comparamos con los países subdesarrollados, quienes carecen de sueños al no poder alcanzar la felicidad, donde mueren miles de niños y niñas por malaria, por SIDA, etc. Debemos de estar orgullosos de vivir en un país donde la protección social está por encima de otras muchas políticas porque, por mucho que algunos quieran ver una catástrofe tras otra, sin apoyar leyes como la ley de igualdad ni la ley de dependencia o en su día la ley del divorcio, somos todos los que al final disfrutamos de esos privilegios, porque tanto los de izquierdas como los de derechas, las estamos usando y exigiendo al Gobierno que nos concedan estas ayudas aprobadas en el Congreso de los Diputados.

España forma parte del mundo y, por tanto, creo más en los propios límites de Europa, como hizo grande a los EEUU, cuando todos los países se unieron y formaron una única nación con un mismo objetivo, contribuyendo a tener mayor fuerza para afrontar cualquier cambio y no depender de las miserias que nos dejan las grandes superpotencias. Pero aún así hemos conseguido estar en el G-20, hecho que mucha gente pasa por alto, pero donde España es la primera vez que acude, no como comparsa, sino para contribuir con ilusión e ideas a construir una Europa Social, basada en la ampliación de derechos que mejoren nuestra convivencia, donde tengamos las mismas prestaciones tanto en España como en cualquier otro país de Europa, basada en las energías renovables para dejar a las futuras generaciones un mundo más equilibrado, basada en una educación globalizada que nos permita mayor cohesión entre las Universidades y las empresas y que nos permita trabajar en igualdad de condiciones en otro país que no sea España y, sobre todo, una Europa más solidaria tanto con los países miembros como con el resto del mundo.

Desde la política se puede y se deben poner las bases para este cambio social, porque uno se cansa de defender y argumentar que todos los políticos no son iguales pero, por favor, no nos lo pongan ustedes tan difícil. Pero también es justo comentar a todos los ciudadanos y ciudadanas de Cantabria que para reivindicar y reclamar nuestros derechos debemos ser parte activa de todo cambio, y esto empieza por votar en las próximas elecciones Europeas, porque cuanta mayor cohesión, consenso, renovación, ideas, etc., se pongan encima de la mesa de la nueva Europa, mayor bienestar tendremos en Cantabria.

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Una respuesta a El arte de convivir

  1. strangeplace dijo:

    El arte de convivir es lo que tuvimos con vosotros el otro día en la tierruca. Os he dejado un recuerdillo de la cena en el blog pero no he podido poner la foto. Desastre que no me la has mandado. Un abrazo FENÓMENO

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