Corren nuevos tiempos, tiempos de cambios, cambios difíciles de asumir en el seno de una sociedad como la española que ha tenido durante los últimos años un alto índice de bienestar. Actualmente estamos inmersos en una fuerte crisis económica, necesitamos más que nunca un liderazgo y sobre todo un proyecto como país que nos permita creer en el futuro.
Estamos viendo que el sistema capitalista global esta colapsado impulsado por una desregularización brutal donde la avaricia y la codicia se han adueñado de los países desarrollados que no han sabido invertir su economía alcista en futuro, considerando el día a día como objetivo fundamental. Ahora más que nunca los políticos se deben dedicar hacer política y optimizar su gestión.
Al colapso del actual sistema va unido la poca cohesión que hay en el seno de la izquierda, la falta de un proyecto que aglutine ideas progresistas permite que las políticas neoliberales se adueñen del panorama político siendo aceptadas por la gran mayoría. Por tanto, estamos viviendo un momento crucial en la reducción de derechos, donde un cambio del modelo productivo que nos permita la generación de puestos de trabajo debe ser el primer pilar de un proyecto progresista que obtenga un gran consenso.
Debemos poner la socialdemocracia en valor recuperando su esencia, construyendo propuestas concretas recuperando su credibilidad, defendiendo una economía mixta, servicios sociales para todos, salud universal, un gran sistema de seguridad social dando cobertura en especial a los que más lo necesitan, organismos gubernamentales que regulen tanto lo privado como lo público, garantizar los derechos laborales y potenciar al emprendedor, proteger la competencia de mercado, proteger el medio ambiente, promocionar la justicia social, los derechos humanos, los derechos sociales, los derechos civiles y las libertades civiles.
Pero para conseguir una respuesta progresista conjunta que sea exportable y creída por la gran mayoría, debemos primero mirar hacia dentro. Por lo tanto, los socialista más que nunca estamos en tiempos de cambios internos, cambios estructurales, cambios que nos permita tener una organización más dinámica donde cada unos de los militantes pueda aportar su granito de arena día a día, olvidándonos de esa frase “ quien se mueva no sale en la foto”, porque para ser cada día mejores debemos ser los primeros que hagamos autocrítica sin importarnos escuchar argumentos diferentes, que al fin y a la postre es donde esta la riqueza de un partido.
Un partido que escuche a la sociedad recuperando nuestros orígenes huyendo del elitismo y del sectarismo, creer en el militante y no solo a puertas de congresos, abrir el partido para que no solo unos pocos puedan decidir ninguneando a la gran mayoría, en definitiva creyendo y apostando por una democracia real.
Bastante de acuerdo contigo, Johan, mas me surgen algunas dudas. Nuevos tiempos, ¿con viejos políticos? ¿Por qué siempre triunfa el continuismo en las organizaciones? Y otra cosa: el café para todos creo que se ha acabado, eso no es progreso, más bien es pasado que ha demostrado no funcionar del todo bien. Necesitamos otra cosa.
Que no nos atenace (o atocine) el miedo y el conformismo. Tú lo destacas en le título, son nuevos tiempos, y para afrontarlos hay que ser valientes. Todos.